Cuando una persona resulta fallecida en un accidente de tráfico, tiene normalmente derecho a una indemnización, salvo contados casos en los que haya sido él, el único responsable de tal accidente.

En el derecho español, para indemnizar a sus familiares existe un sistema tasado y vinculante que debe aplicarse para cuantificar en concreto la indemnización que corresponda. Este sistema se instrumenta según las diferentes situaciones que puedan darse.

Así por ejemplo si la víctima tenía cónyuge, hijos y padres vivos corresponderá una cifra que está también establecida en función de la edad de la víctima a fecha del fallecimiento.

A estas cifras se le aplican posteriormente unos porcentajes de incremento que están en función de los perjuicios económicos, de las circunstancias familiares especiales y de si la víctima era hijo único. Las otras situaciones o grupos familiares que establece nuestra legislación son;

Víctima sin cónyuge y con hijos menores.

Víctima sin cónyuge y con todos sus hijos mayores.

Víctima sin cónyuge, ni hijos y con ascendientes (padres o abuelos).

Víctima con hermanos solamente.

Además en su caso serán idemnizables gastos ocasionados como consecuencia del suceso: sepelio, desplazamientos etc.

Del mismo modo, habrá que valorar las resposabilidades penales del causante o causantes del siniestro.